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Día 1: Tarea inconclusa

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mateo 24:14

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mateo 24:14

La razón por la cual la Iglesia existe es la evangelización del mundo. Hay otras, pero ésta es la más importante para Dios, sin sombra de duda. Jesús lo afirma cuando dice que cuando la iglesia cumpla con ésta su razón de existir, vendrá el fin. Es notable que no hay grande evidencia de que el fin esté vinculado con acontecimientos mundiales, al contrario de lo que se suele afirmar, como rumores de guerras, terremotos, etc. Esa interpretación proviene de una lectura parcial de un versículo previo que dice “Y oiréis de guerras, y rumores de guerras... mas aún no es el fin” (Mateo 24:6). El mundo, tal como lo conocemos, continuará existiendo hasta que la Iglesia haga lo que le fue encargado por Jesús.

Cuando me tocó trabajar como médico entre las víctimas del tsunami en Sumatra, Indonesia, donde 170.000 personas murieron en minutos en la madrugada siguiente a la navidad del 2005, tal devastación nunca vista inspiró a muchos la idea del fin cercano. Sin embargo, otras catástrofes han ocurrido después; una más en la que tuve participación como misionero médico, fue el terremoto en Haití en 2010, donde un millón de personas quedaron sin techo y varios centenares de miles murieron bajo los escombros de múltiples viviendas y edificios muy mal construidos. Nuevamente oíamos predicaciones sobre el inminente fin del mundo. Pero la verdad es que la Biblia dice “...mas aún no es el fin”.

El fin vendrá cuando la Iglesia haya evangelizado el planeta. Y eso se puede medir hoy en día con bastante aproximación, aunque no con exactitud. Pero la verdad es que una buena parte del Cuerpo de Cristo no exhibe interés por este mandamiento, ni por los resultados que ha producido y sigue produciendo esta desobediencia. La realidad es que, comenzando por nuestros vecinos y aun familiares, la lista de personas que mueren en estado de perdición eterna hoy es mucho mayor que cuando Jesús dijo: “vayan y hagan discípulos en todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:19,20)

¿Crees que hoy puede ser el primer día de una correcta manera de ver la razón por la que existe la Iglesia de Cristo en la tierra?

Oración: Te alabamos, Señor, por la salvación con que nos ha redimido para ti. También te agradecemos por los que, hace tiempo, dejaron sus tierras y vinieron a nosotros con la verdad de Cristo. Mas hoy reconocemos que el destino de los perdidos no ha sido nuestra preocupación ni nuestro objetivo primordial. Pedimos perdón por esto, y deseamos reenfocarnos en Tu voluntad. Amén.

¿Continuarás mañana meditando conmigo?