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Día 11: El hijo perdido

“Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Lucas 15:18

“Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Lucas 15:18

Comencemos hoy con el Hijo y dejemos oveja y moneda para mañana y pasado.

Queda claro que el hijo sabía lo que quería, lo pide, lo consigue y se va lejos. Malgasta todo viviendo como perdido y le llega la escasez, la ruina y la soledad. Casi decidió perderse. Pidió su parte y se fue. Sólo volvió cuando la crisis y el sufrimiento le hicieron volver en sí. Es interesante que siendo su padre rico y poderoso no envía nadie para ayudarlo ni lo obliga a regresar. Pero no hay duda de que su padre lo esperaba cada día, porque cuando volvió, lo vio aún de lejos y corrió a abrazarlo y besarlo. Lo besó y con el discurso de arrepentimiento de su hijo por la mitad, mandó hacer fiesta. El joven inicia su discurso con un pedido de perdón y con un plan futuro de trabajo. Su padre lo recibe con honores porque estaba perdido y regresó a casa. Nadie lo fue a buscar. Conocía el camino y sólo era esperado por el padre amoroso y perdonador.

Esto me recuerda a muchos cristianos alejados voluntariamente del amor de Dios y a la actitud muchas veces insistente de pastores y familiares para conseguir el retorno antes de que los hijos perdidos “vuelvan en sí”. Ese retorno, cuando acontece de esa manera, suele ser transitorio y nada definitivo. La verdad es que no hay grande evidencia bíblica para procurar esto; lo hacemos porque los amamos, y el amor muchas veces es ciego y poco sabio.

El hijo supo cómo alejarse de su padre, y lo hizo. Cuando decidió volver, supo cómo regresar y fue bienvenido.

¿Qué nos toca hacer entonces, si nuestro corazón sufre por el alejamiento de alguien querido? Sigamos el ejemplo de ese padre: dar libertad, orar, esperar con los brazos abiertos; y, si se da el regreso, recibir sin reproches… como hemos sido recibidos cada uno de nosotros por el Padre Celestial.

Analice conmigo mañana la perdición de la oveja y la moneda. Hay ribetes interesantes que deben ser esclarecidos.

Oración: Padre de amor, gracias por la paciencia con que esperas por los que, conociendo el camino, han decidido vivir lejos tuyo. Oro para que tu poder les haga “volver en sí” y arrepentidos vuelvan a Ti. Amén.