Día 14: Compasión
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” Mateo 9:36
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” Mateo 9:36
Cuando la iglesia decide avanzar y cumplir con la Gran Comisión de Jesús, una motivación necesaria es la compasión por los perdidos. Sentir lo que había en el corazón de Jesús, quien cuando veía a las multitudes sentía compasión porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor.
Es saludable que a los cristianos les pase lo que pasaba en el corazón del Señor. La gente suele decir: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, y tienen razón; pero también lo dice la Biblia, y aun le aconteció a Jesús. El pasaje dice “… al ver las multitudes sintió compasión…”. Por supuesto, nuestro Señor no “inauguró” su compasión en este pasaje; su amor compasivo ya había motivado su venida a este mundo mucho antes. Pero es un hecho que la visión de los perdidos con ojos espirituales, produce compasión.
Reiteradamente Jesús dice que abramos los ojos, que miremos, que consideremos. De hecho, este encuentro con las multitudes sucede en medio de una recorrida misionera. Dice el texto: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, predicando, enseñando y sanando”. Interesante ministerio que nos sirve de ejemplo.
La compasión de Jesús que aquí consideramos no viene sola, sino que es una motivación para evaluar los alcances y la magnitud de la tarea. Al instante, Jesús aprovechó para interpelar a sus discípulos diciendo: “A la verdad la mies es mucha y los obreros pocos…”. Para eso sirven las conferencias misioneras: para conocer y reflexionar sobre las múltiples informaciones misioneras disponibles.
Hay muchos datos y realidades geográficas y socioculturales que debemos conocer si tenemos interés en cumplir la Gran Comisión. Tendríamos que estudiar y conocer la situación de los perdidos, quiénes y cuántos son, dónde están, cómo son. Considerar con quién y con qué ir... y sólo después decidir actuar. Hemos visto improvisación irresponsable con sufrimiento innecesario de obreros y familiares en el campo. Nuestro Señor, junto con el llamado, nos aconseja calcular y planificar cuidadosamente, como quien va a construir una torre. (Lucas 14: 28)
Te pregunto hoy: ¿estás informándote consistentemente acerca de las necesidades de los pueblos no alcanzados, sus realidades, los obstáculos para llegar a ellos, las estrategias usadas para alcanzarlos? ¿Oras con conocimiento?
Oración: Señor amado, si en nuestros corazones no ves dolor por los perdidos, si no nos importa el destino infernal de los que nos rodean y no te aman, te pedimos que nos des un corazón como el tuyo. Padre, saca de nosotros la indiferencia. Deseamos un corazón que ame, a Ti en primer lugar, y a los que se pierden, ya sea porque conociéndote te rechazan, o más aun a aquellos que van al infierno sin nunca haber oído la maravillosa historia de tu sacrificio por buscarlos y salvarlos. Amén.