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Día 15: Para amar es preciso conocer

“Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo 9:37-38

“Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo 9:37-38

Ayer consideramos a Jesús viendo el campo, moviéndose a compasión. Acto seguido, sugirió un plan de acción: oración misionera. “Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”. Creemos que en la indicación de Jesús hay implícito un necesario conocimiento acerca de la mies.

Pedimos por obreros, sí… pero: ¿Cuántos? ¿Adónde? ¿Para hacer qué? ¿Educadores? ¿Agentes sanitarios? ¿Evangelistas? ¿Pastores? ¿Maestros? Debemos orar con fe, mas también con entendimiento, para que todo lo que pidamos al Padre en Su nombre Él nos lo dé.

Ayer mencionamos la importancia de realizar conferencias misioneras. Ellas son cruciales para dar a para conocer y reflexionar sobre la situación actual de la misión que nuestro Señor nos encomendó. Anualmente la iglesia debería ser expuesta a mucha información visual a través de filmes, audiovisuales, mapas, conferencistas y misioneros exponiendo con seriedad y profundidad sobre geografía política, social y cultural, historia, lingüística, población, etc. Estar expuestos a esta información es clave en el desarrollo de una visión y acción misionera saludable en la iglesia local.

Si nuestros niños, adolescentes y jóvenes crecen en un medio donde se palpita la preocupación por estos temas, se conoce y se ora por ello, será más probable que tengan corazones sensibles a escuchar y responder al llamado del Señor. Por eso, las conferencias misioneras pueden ampliarse en talleres, charlas, entrevistas, obras teatrales, ferias misioneras, y muchas otras actividades creativas, que abarquen los intereses de distintas edades.

Infelizmente, el número de congregaciones que celebra este tipo de conferencias o actividades es aún muy pequeño, y no contamos tampoco con muchos materiales en castellano contextualizado a nuestro país, que puedan desafiar y motivar a la Iglesia y su liderazgo. Pero interesándose y buscando, seguramente quien desee llevar adelante tendrá satisfactorios resultados.

Oremos que Dios levante obreros que sean capaces de producir con la tecnología actual, materiales educativos, audiovisuales, desafíos e información, que consiga sacudir a la Iglesia durmiente para la obra misionera a la que fue llamada hace 2000 años.

Oración: Señor, despierta en nuestras congregaciones el interés por ver y conocer los campos necesitados, por orar con entendimiento, por apoyar, ofrendar y enviar. Que cada creyente se pregunte cuál es su lugar en el trabajo que Tú nos mandas que se haga. Amén.