Este devocional ainda não foi traduzido; é apresentado em espanhol.
Día 26: El milagro (parte 2)
“En Dios he confiado; no temeré, ¿qué puede hacerme el hombre? Salmo 56:4
“En Dios he confiado; no temeré, ¿qué puede hacerme el hombre? Salmo 56:4
Seguimos con el relato de Juan:
“Como ya conté, un conflicto bélico se había desatado a 500 metros de mi casa.
Después de unos días, la mano de Dios había llevado a los soldados a pelear en otra parte de la ciudad, cerca del aeropuerto. De todos modos, el acceso al aeropuerto estaba bloqueado y no había permiso para que ningún avión despegara o aterrizara.
Fuimos escoltados hacia el puerto por un grupo de soldados.
La gente estaba llena de pánico y se las veía como hormigas aterrorizadas procurando un refugio. Todos buscaban algún barco, bote o canoa en el puerto, y cuando lo encontraban, inmediatamente saltaban dentro de ellos. En medio de mucho desorden buscaban desesperadamente salvar sus vidas. Una de las canoas se hundió debido al peso y muchos pasajeros se ahogaron.
De vez en cuando teníamos que tirarnos al piso mientras escuchábamos el estruendo de las bombas que pasaban a veinte o treinta metros por encima nuestro antes de caer al mar.
Realmente vimos a Dios obrar en ese día. Éramos cerca de treinta misioneros de varias naciones y países, todos en la misma situación desesperante del resto de la población… excepto que confiábamos en la reconfortante paz de Dios. Creíamos que Dios nunca nos abandonaría. Entonces, de repente, Él realizó el milagro…
De la nada apareció un barco pesquero chino. El capitán del barco, misteriosamente, decidió llevarnos solamente a los misioneros y a sus amigos, lo cual era increíble y sin duda inesperado por parte de personas pertenecientes a un país comunista. Yo vi con mis propios ojos a un comerciante portugués que ofrecía un fajo de dinero al capitán para que lo dejase saltar al barco. Sin embargo, el Capitán Ho Chung Lee no aceptó llevarlo, ¡dejándonos el lugar a los hijos de Dios!
Una vez más, el Señor demostró que Él tiene todo el control, y obra utilizando aún a los instrumentos menos pensados.”
Oración: Padre, gracias porque siempre te preocupas por tus hijos. Ayúdame a conocerte más como protector, como proveedor, como sanador. Gracias por las pruebas que has preparado para mí en este día. Confiaré en ti. Sé que Tú me darás una salida victoriosa frente a cualquier circunstancia de mi vida. Amén.