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Día 30: Amén; sí, ven, Señor Jesús.

“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube, con poder y gran gloria”. Lucas 21:27

“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube, con poder y gran gloria”. Lucas 21:27

La segunda venida de Cristo era una expectativa real entre los primeros cristianos. Lamentablemente en la actualidad, aun siendo que “el fin del mundo” y otros temas apocalípticos tratados en tono de ciencia ficción, son argumento de películas e inquietud del público en general, poco se habla y se estudia sobre los acontecimientos futuros en nuestras congregaciones.

Pero quienes amamos a nuestro Señor y creemos lo anunciado en las Escrituras, nos aferramos a la esperanza de que pronto volverá, no ya en la humildad de un establo, sino con gran poder y gloria. Jesucristo vendrá como Juez y juzgará al mundo con justicia.

Si anhelamos fervientemente la venida de Cristo, trabajemos entonces para que el evangelio del reino sea predicado “en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.” (Mt. 24:14)

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras, mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.” (Mt. 24: 6 y 7)

Jesús dijo que era necesario que todo esto acontezca. Hay un motivo por el que Dios ha permitido tsunamis, terremotos, inundaciones. Muchos países donde se han producido estas catástrofes estaban cerrados al evangelio. Dios nos dice: “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta la cual nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre.” (Apocalipsis 3:8)

Por poner un ejemplo: en Pakistán, debido a inundaciones, se han muerto más personas que en el Tsunami de 2004. ¿Qué estamos haciendo? ¿Estamos orando por los cientos de etnias no alcanzadas de Pakistán? ¿Sabemos siquiera el nombre de esas etnias? Dios no se complace con el dolor de las personas. En su infinito amor Él ha permitido esto. Pero Dios tiene dolor a causa de su novia, que no está dispuesta a sacrificarse, a pesar de que con sacrificio fue comprada por alto precio.

El kairos es ahora. Éste es el tiempo en que Dios viste su novia de lino fino y la prepara para conquistar todo territorio que aún está en manos de nuestro enemigo.

Oración: Señor, no permitas que permanezca indiferente. Quiero cumplir la suprema tarea de la iglesia. El campo es el mundo. Hazme tu embajador. Quiero llevar tu gloria a las naciones. ¡Te pido como herencia las 6400 etnias no alcanzadas! Quiero vivir para que tu nombre sea conocido hasta lo último de la tierra. Amén.