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Día 4: Alimentando campeones
“enseñándoles que guarden todas las cosas...” Mateo 28:18-20
Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mateo 28:18-20
Notemos el tercer concepto que indica totalidad en la Gran Comisión de Jesús:
“enseñándoles que guarden todas las cosas...”
Enseñar a los creyentes que guarden todas las cosas es una tarea apasionante, que suele suceder a un evangelismo reciente, entre cristianos niños o adolescentes espirituales; entonces coincide con un apetito espiritual acorde de parte de ellos. ¡Es sabido cómo comen los adolescentes! ¡Es tan agradable enseñar a cristianos sedientos y con apetito por los mandamientos de Dios!
Pero cuando hay que enseñar rudimentos bíblicos a cristianos viejos, es como intentar enseñar nuevas tecnologías a un anciano: se resiste a aprender, o no practica lo que aprende y lo olvida. Tales cristianos raramente se reproducen, espiritualmente hablando.
Desde muy joven, siendo naturalmente un evangelista, compadecía a mi pastor, ya que lidiaba con cristianos que, debiendo ser ya maduros, eran “más-duros”. Aun yo debo reconocer que me ha costado incorporar o reincorporar a mi conducta hábitos que no aprendí cuando era niño espiritual, o que, habiéndolos tenido, los perdí.
Cualquier período es bueno para la santificación que es el resultado de la obediencia, pero los primeros tiempos después de la conversión son, sin duda, los más eficaces para moldear el carácter cristiano. Dicho de otro modo, si no lo aprendimos de chico, será difícil de viejo. Sin ir más lejos, cuando alguien se convierte a Cristo, podemos predecir en base a las estadísticas que, si no se bautiza rápidamente, tal vez demore muchos años en hacerlo o no lo haga nunca. Lo mismo ocurre con otros aspectos: la consagración, las ofrendas, los frutos en términos de hijos espirituales… si no florece y fructifica rápido, probablemente pase a ser uno más de la mayoría estéril que componen muchas listas de miembros.
Aunque poco hablamos del asunto, la verdad es que Jesús nos indicó claramente que habrá desilusiones aun de líderes, que protestarán preguntando: “¿No predicamos en tu nombre e hicimos muchos milagros?” La respuesta que se da es dura: “Aléjense de mí”. Y aún más, en ese discurso separó lo retórico de lo práctico: “No todo el que me dice... sino el que hace…”
Debemos, por tanto, darle gran importancia a enseñar todas las cosas que nos mandó Jesús, y asegurarnos de que se aprendan y se practiquen.
Oración: Señor, ayúdanos a ser diligentes en alimentar a los recién nacidos en la fe con TODAS las cosas que nos encargaste. Líbranos de ser congregaciones llenas de meros oidores, que no aceptan el desafío que implica ser tus discípulos. Amén.