Este devocional ainda não foi traduzido; é apresentado em espanhol.
Día 8: Verdades irrefutables
“…tu Palabra es la verdad.” Juan 17:17
“…tu Palabra es la verdad.” Juan 17:17
Seguimos comparando con las Escrituras los planteos del universalismo.
Los universalistas, por conveniencia, pasan por alto versículos de claridad e importancia clave. Consideremos, por ejemplo, algunas de las propias palabras del Señor Jesús:
“Yo soy el Camino… nadie viene al Padre sino por mí.” (Juan 14:6)
“El que en Él cree no es condenado, pero el que no cree ya ha sido condenado.” (Juan 3:18)
“El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” (Juan 3:36).
“E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” (Mateo 25:46).
¿Hubiera hecho nuestro Señor estas declaraciones, si hubiera sabido que por su muerte toda la humanidad sería cubierta de perdón divino, sin excepción?
También los apóstoles claramente enseñaron:
“… y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre dado a los hombres…” (Hechos 4:12)
“El que tiene al Hijo tiene la Vida, el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.” (1° Juan 5:12)
Otros pasajes del Nuevo Testamento enseñan la condenación eterna:
“... los que no conocieron a Dios ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor.” (2° Tes 1:8–9) “El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden.” (1° Cor. 1:18)
De acuerdo con la Biblia, las personas son salvas o son perdidas; y cualquiera que muera sin recibir a Cristo como Salvador será condenado eternamente.
Sin embargo, podemos inferir que la gran diferencia está en la causa por la cual no hubo aceptación de Cristo, si fue por rechazo o por ignorancia. Dejamos esto a la infinita sabiduría y justicia de Dios. Por nuestra parte, somos llamados y enviados a anunciar a los que aún ignoran el regalo de Cristo, ésa es nuestra responsabilidad.
Tristemente, debemos reconocer que, por lo general, insistimos años e invertimos esfuerzos con los que, habiendo escuchado, lo rechazan, mientras hay millones que nunca han oído esta maravillosa oferta de parte de Dios. ¡Eso, como mínimo, es injusto!
Oración: Padre, despierta a tu Iglesia amada, aviva tu obra en medio de los tiempos. Haz que nos duela la realidad de tanta humanidad caminando sin esperanza a la condenación eterna.