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Día 17: Corazón dispuesto se busca
"Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros". Ezequiel 36:26
"Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros, y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra". Ezequiel 36:26
Dios capacita a los dispuestos y los hace aptos para su obra.
En el servicio cristiano, los aptos muy a menudo no están dispuestos a pagar el precio de servir al Señor, y los que sí están dispuestos, acaban por ser los que no parecían aptos.
Cuando decidimos con mi esposo ir a África como misioneros, dije a Dios que no me sentía digna de responder al llamado de servirle entre pueblos no alcanzados con el evangelio.
Me sentía incapaz, débil e insegura, pero Dios me habló en forma audible y me dijo: "Mi Espíritu es el mismo". Al revelarme el Señor lo que me había querido decir, ya nunca tuve dudas de que yo podría servirle. Dios me dijo que el mismo Espíritu Santo que estuvo en David, en Elías, en el apóstol Pablo y en Jesucristo, como también está en mí, ese Espíritu Santo sería quien haría la obra. Pablo dice en Efesios 4:4 que hay "un cuerpo, y un Espíritu”.
Dios es dueño del Universo, y dispone como tal de todos sus elementos. Pero, ¡oh paradoja!, Él, que tendría todo el derecho, no fuerza nuestro corazón, sino que nos invita a rendirlo a Su voluntad. A través de la pluma de Pablo, lo expresa en Romanos 12 incluso como un ruego: “… que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. Y nos dice que, de esta manera, renovando nuestro entendimiento, comprobaremos Su buena voluntad, que es agradable y perfecta.
Lo maravilloso es que cuando Él dispone así de nuestra voluntad, siempre se ocupa de capacitarnos. El mismo pasaje de Romanos continúa hablando del ejercicio de los dones que reparte el Espíritu. No serán roles ni tareas cumplidas con nuestras habilidades, tantas veces pobres e inadecuadas. La capacidad vendrá nada menos que del Espíritu de Dios. Quien envía, sabe lo que hará falta, y para eso capacita.
“Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles... " (Neh. 9:20)
Oración: ¡Señor, perdóname! Cuántas veces me despierto y hago mis planes para el día sin escuchar la clara voz del Espíritu Santo. Revélame tus planes para el día de hoy. Quiero que hoy seas Tú quien marque mi agenda, quiero moverme en tus caminos, en tu voluntad. Amén.