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Día 20: Inalcanzados alcanzables

“...todo lo he llenado del evangelio de Cristo” Romanos 15:19

“...todo lo he llenado del evangelio de Cristo” Romanos 15:19

Cuando el avión tocó tierra senegalesa en Dakar, mi espíritu se conmovió dentro de mí. Era una emoción renovada volver a pisar África. En Tambacounda, a 600 Km de Dakar, nos esperaban Tito y Nancy, amados misioneros de la Iglesia en Neuquén. Después de regatear el precio, viajamos en coche alquilado. Llevaba conmigo cinco hermanos líderes y pastores de Portugal que me acompañaban para visitar el campo misionero del que tanto habían oído. Pagaron sus gastos y llevaban por indicación mía una buena ofrenda para los misioneros. Fue una excelente idea gracias a Dios. Los misioneros lloraban cuando la recibieron y creo que ese momento fue un punto culminante del viaje, cuando les entregamos lo que no esperaban.

Me impresionó una vez más el tiempo y el esfuerzo que se gasta en África para hacer cosas que casi no ocupan tiempo en occidente (obtener agua, electricidad, transporte, comunicación, una fotocopia, etc.)

Conocer el trabajo de estos misioneros en el interior de Senegal, sin agua potable, sin electricidad, era una bendición. Dios ama aquellos pueblos olvidados del interior de Senegal. Sólo aquellos misioneros, únicos en esta amplísima región, eran y son el vehículo actual de ese amor divino. Como misioneros son elogiados en la pequeña comunidad evangélica del país por las duras condiciones en que viven. Allí hay unos quince mandingos y fulanis nacidos de nuevo, todos ellos provenientes de fuerte contexto musulmán. Sólo dos saben leer, y la mayoría son mujeres. Tito y Nancy son una luz en la oscuridad espiritual del Islam al sur del Sahara senegalés.

Esta pequeña iglesia senegalesa de trasfondo islámico, fruto de la Gracia de Dios derramada sobre aquella tierra que en 400 Km a la redonda no tiene otros cristianos conocidos, son fruto de la oración y ofrenda del pueblo de Dios en la Patagonia, tal como lo habíamos soñado hace 10 años: "desde los confines de la tierra al corazón del planeta". Es fruto del esfuerzo silencioso de un matrimonio argentino-senegalés y su hija Diari, una buena ayuda para ellos. Fruto de la Obra poderosa del Espíritu Santo de Dios, que nos enseña que no es con ejército ni con fuerza, sino con Su Espíritu.

Cuarenta y cinco millones de fulanis y unos cinco millones de mandingos serán evangelizados con la ayuda de otros que tal vez encuentren inspiración y llamado en estas líneas. Dios tiene sin duda más escogidos para esa obra. Oramos por esos obreros y nos sentimos privilegiados de haber sido encargados con esta tarea.

Allí donde estas leyendo, por veinte segundos, cierra tus ojos, oremos juntos.

Oramos: Gracias, muchas gracias Dios y Padre amado, porque nos preferiste, nos escogiste, nos confiaste la evangelización de un pueblo al que nunca les fue anunciado acerca de Cristo. Algunos, demasiado poquitos en quince años, han venido a tus pies; son apenas las primicias de lo que será una cosecha grande entre los fulas y mandingos de Senegal y Guinea Bissau. Bendice Señor a Tito y Nancy. Contamos contigo, Espíritu Santo, aquí está tu Iglesia de rodillas y corazón abierto al mover de Dios para alcanzar con el Evangelio a los que nunca oyeron, en Senegal y hasta los confines de la Tierra. Amén.