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Día 21: De esclavitud a libertad

“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo… y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” 2° Corintios 5:19

“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” 2° Corintios 5:19

Reconciliando al mundo con Dios…

Este es el versículo favorito de Nancy Villegas, la misionera argentina, y de su esposo Mohamed (Tito), nuestro hijo espiritual, de los que les hablamos ayer.

La historia de Tito es emblemática. Él aceptó a Cristo como su Señor y Salvador el día que escuchó a Jesús hablar en su propia lengua, el mandingo, mientras asistía a una de las proyecciones diarias que hacíamos del film "Jesús", basado en el evangelio de Lucas. En esa época solíamos ir a diferentes aldeas del interior de Guinea Bissau y a cada barrio de la capital, llevando de esa manera el mensaje.

Cuando se convirtió a Cristo, Tito padeció mucha persecución por parte de sus amigos y familiares. Pero a pesar de tanto sufrimiento, continuó fiel al Señor, creciendo en gracia y sabiduría para con Dios y con las personas que lo rodeaban.

Debido a la guerra de Guinea Bissau, nos fue necesario refugiarnos en Senegal con nuestros hijos espirituales. Allí Dios llamó a Tito para ser un misionero. Dios le dio una esposa misionera y un ministerio en la tierra de sus padres.

Impacta pensar que, desde allí, hace más de dos siglos, sus antepasados mandingos eran arrancados de sus familias y llevados por el rio Gambia como esclavos en barcos negreros. Proclamando salvación y libertad en Cristo, bautizamos a Tito en el mismo río que había sido canal para la esclavitud de sus ancestros.

¡Qué cambios gloriosos se producen cuando la luz del evangelio irrumpe en las tinieblas! ¡Cuántos Mohamed hoy están esperando que alguien los ame y les lleve esa luz!

Oración: Señor, ¿cómo puedo quedarme indiferente, si tú me has encomendado el ministerio de reconciliar contigo a aquellos que has amado y que estás esperando con brazos abiertos? Muéstrame cuál es mi parte en esta misión, y dame el valor para cumplirla. Amén.