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Día 28: Ellos esperan
“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas…” Apocalipsis 7: 9-10
“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”. Apocalipsis 7: 9-10
Mientras exista una etnia que todavía no ha oído de Jesús siento que no puedo hacer otra cosa sino orar y trabajar para alcanzarla. Se calcula que hay más de 6400 etnias que nunca escucharon de Cristo.
Cuando llegamos a Guinea Ecuatorial, comenzamos a orar por los bayeles, un grupo escondido de pigmeos que habitan ese país. Viven sumidos en la brujería y ocultos en la selva. Son completamente inalcanzados con el evangelio.
Nos encontramos con Moisés, nuestro primogénito espiritual africano, en Sudáfrica, durante la conferencia de Lausana III. Juntos con Juan Sima, pastorean la iglesia que plantamos en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial. Moisés nos contó lo siguiente:
"Hace unos meses recibimos un llamado telefónico de un hombre que habita una aldea muy próxima al lugar donde habitan los bayeles, en la zona costera norte de la parte continental de Guinea Ecuatorial, frontera con Camerún. Este hombre se había convertido a Cristo a través de nuestro programa radial. Comenzamos a discipularlo a través del celular. Le invitamos a participar en un seminario en Bata, capital de la región continental y me dijo: "Pastor Moisés, no te puedes volver a Malabo sin visitar mi casa”. Hicimos el viaje hasta esa aldea remota. Lo que vi allí no tengo palabras para describirlo. Este hermano tenía, meticulosamente anotados en un cuaderno, todos los mensajes radiales, punto por punto, y también todas las enseñanzas bíblicas que le habíamos dado por teléfono. En su casa se había formado una iglesia con vecinos y familiares que él mismo había llevado a Cristo. Este "hijo de paz”, según Lucas 10, conoce muy bien a los bayeles y es quien nos llevará a ellos”.
Esta historia, como tantas otras, nos deben hacer reaccionar a la realidad de las multitudes sedientas de verdad. “Los campos están blancos”. ¿Se levantarán obreros para la siega?
Oración: Padre, ¡completa la buena obra de salvación que comenzaste para alcanzar a los pigmeos bayeles! Levanta obreros para los miles de grupos étnicos que aún siguen sin saber que Cristo murió por sus pecados. ¡Ayúdame a conocer a cada una de estas etnias por su nombre! Amén.