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Día 29: Generaciones bendecidas
“Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.” Lucas 10:21
“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó”. Lucas 10:21
Jesús amó profundamente a los niños. En Marcos 10:15-16 leemos: “De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.”
La bendición de Dios alcanza hasta mil generaciones, pero comienza con niños bendecidos. La promesa de bendición del Salmo 115: 1 y 14 que Dios nos dio hace tantos años, se extiende también para nuestros hijos espirituales.
Los hijos de Dios somos hijos de bendición. Toda la tierra que pisa nuestro pie y toda labor que hace nuestra mano será prosperada y bendecida. La bendición de Dios se multiplica en proporciones geométricas.
Nuestro ministerio misionero en Guinea Ecuatorial fue basado en la evangelización de niños y adolescentes. La visita del Espíritu Santo hizo toda la diferencia. Dios transformó las vidas de jóvenes y adolescentes sin sueños en vidas llenas de la presencia de Dios. Entendieron que sus vidas estaban siendo robadas por el “ladrón de sueños”, como solían llamar al enemigo de nuestras almas. Jóvenes destruidos por el alcohol y la promiscuidad fueron transformados en pastores ejemplares, maestros de la palabra, esposos amantes y padres de niños bendecidos.
La Iglesia Bíblica Misionera en Malabo ha mantenido esta visión, pues aún hoy tiene un fuerte énfasis en la evangelización de la niñez. A través del Colegio Emanuel, cientos de niños guineanos tienen la posibilidad de vivir la verdad transformadora del evangelio. Soñamos con un colegio secundario y con una universidad cristiana en ese país. No es justo que los jóvenes deban emigrar a Europa para poder estudiar porque en el país no hay universidades. Una tercera generación bendecida, clama a Dios por posibilidades educativas que les permitan quedarse en Guinea.
Dios nos ha dado mucho a los argentinos. Hace más de un siglo, misioneros como Pablo Besson vinieron a traernos bendición. Desde entonces, generaciones y generaciones de niños y jóvenes fueron bendecidos a través de Escuelas Dominicales, Horas Felices, Escuelas Cristianas, Orfanatos, etc. Es nuestro tiempo de volcar esa bendición en otras tierras menos favorecidas.
De gracia recibimos... ¡demos de gracia!
Oración: Señor, gracias por el desafío que hoy traes a mi vida: quiero ser canal de bendición para las generaciones venideras. Te pido que llames para la obra misionera a mis hijos, a mis alumnos... ¡Llama a miles de niños argentinos! ¡Levanta una nueva generación de hijos obedientes, que no teman a nada sino a no hacer tu voluntad! Amén.