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Día 6: Oscuro panorama
“El que cree en Él no es condenado, pero el que no cree ya es condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.” Juan 3: 18
“El que cree en Él no es condenado, pero el que no cree ya es condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.” Juan 3: 18
Dijimos ayer que Jesucristo es la Cabeza de un Cuerpo, la Iglesia, y que a Él le fueron dadas autoridad y poder sin límites. La figura del Señor enviando a sus discípulos a evangelizar el mundo ocurre en victoria, después de haber vencido a la muerte. Es el Cristo resucitado, quien envía en autoridad a su Cuerpo; por tanto, no es opcional su mandamiento.
En su Cuerpo Él ha llamado a pastores y maestros, profetas y apóstoles, y les dio la responsabilidad de entrenar, capacitar, pastorear a su Iglesia, con el objetivo central de alcanzar con el mensaje de salvación a todo el mundo, para testimonio a todas las naciones. Una Iglesia renga, ciega, sorda o enferma, surge cuando no son enseñadas todas las cosas. Por años hemos entrenados pastores evangélicos para que desarrollen un ministerio generalmente intrascendente; conozco pastores que han dejado el ministerio, y muchos jóvenes que han dejado la iglesia, porque no les fue enseñado el excitante desafío de llevar a todo el planeta la luz de Cristo
Pastorear, enseñar, capacitar, son apenas medios para que la Iglesia anuncie el Evangelio en todo el mundo. Menos que esto, es trabajo pastoral deficitario. Pero aún a los líderes ha engañado el príncipe de este mundo, con un pastoreo y un evangelio “light”, de más ofertas que deberes, donde la Cabeza no manda sobre el cuerpo, sino que está al servicio de los caprichos del cuerpo. Eso queda en evidencia en nuestras oraciones, en las cuales rogamos al Señor que haga esto o aquello, pero no preguntamos qué es lo que quiere Él que hagamos.
Volvamos a un versículo clave: Juan 3:18: “…pero el que no cree ya es condenado...” Debemos renunciar a la idea de que hay chance para el que no cree. No es que será condenado, Jesús dice que YA ha sido condenado. Ya sea que no hayan aceptado a Cristo por nunca haber oído de Él, o que habiendo oído no hayan querido recibir su salvación, ésa es su condición. Malinterpretar esta declaración de nuestro Señor, retarda o posterga en forma casi homicida la evangelización de los perdidos.
El Cuerpo necesita más pastores con visión, más obreros que sientan carga de trabajar plantando la iglesia de Cristo entre los nunca evangelizados, más congregaciones dispuestas a invertir en esto… en concreto, más iglesias alineadas según el corazón de Dios.
Oración: Señor, líbranos de seguir infinitamente gastando preciosos recursos y tiempo en las naciones que, habiéndote conocido, te rechazan desde hace mucho. Danos visión compasiva, gracia y poder para llegar a los que nunca han oído y se mueren en perdición involuntaria. Levanta una iglesia y liderazgo pastoral que arda en pasión por las etnias no alcanzadas en el MUNDO. Amén.